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Cable a Tierra se constituye como un espacio de encuentro en donde niñxs, adolescentes y jóvenes se distienden, juegan, crean, aprenden y crecen a través de distintas actividades, con pautas básicas prefijadas y otras construidas conjuntamente.

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martes, 19 de junio de 2007

VIAJE AL CENTRO DE LA CONCIENCIA ARGENTINA


Cien chicas y chicos paraguayos recibieron a las pibas y pibes de la marcha que viajó al centro de la conciencia argentina. Fue el domingo 6 de mayo. Los cuatrocientos Chicos del Pueblo, a bordo y abrigados en siete colectivos, llegaron a las cataratas del Iguazú, se alojaron en el Club Central y allí eran esperados por los paraguayitos de la CONNAT’s.
En semejante marco de vida, ternura, pueblos originarios y unidad latinoamericana, se inició la cuarta marcha organizada por el Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo, bajo las consignas: “El hambre es un crimen” y “Ni un pibe menos en la Argentina”.
En la mañana del lunes marcharon junto a los chicos, con una lluvia permanente de fondo, Víctor de Gennaro de la CTA; Carlos Chile, el Coordinador Nacional del MTL (Movimiento Territorial de Liberación); un contingente de la CCC (Corriente Clasista y Combativa), así como las Madres de Plaza de Mayo de Santa Fe, como ya lo hicieron en la última marcha.
Asimismo pusieron su cuerpo y se comprometieron distintos integrantes de la Pastoral Social de Misiones; Carlos Graglia, Secretario General de la CTA Misiones; Roberto Baradel, Secretario General de SUTEBA; Ana Villarreal, Secretaria de Derechos Humanos de la UTPBA; compañeros de ATE Misiones, del gremio docente de esta provincia, judiciales misioneros y Carlos March, responsable de la oficina AVINA de Buenos Aires.

La Llegada
El día 18, el pueblo no se quería ir del centro de la conciencia argentina, de la Plaza de Mayo. Miles y miles, con miradas emocionadas y sonrisas conmovidas, banderas multicolores y representativas de los pueblos de la Patria Grande, abrazaron la última caravana, la llegada al corazón palpitante de la historia, frente al Cabildo y con la Rosada a las espaldas. Todo un símbolo: los habitantes de la Casa Rosada, de la presidencia de la Nación, le dieron las espaldas a las pibas y pibes que recorrieron cuatro mil seiscientos kilómetros desde Misiones a Capital Federal.
Primero llegaron las chicas y chicos de la Escuela Especial 515 de La Matanza con un cartel que exhibieron durante toda la tarde: “Somos chicos, no tontos. Por eso podemos”. También estuvieron centros comunitarios de Trelew, provincia de Chubut, y las Madres Cuidadoras de Gualeguaychú. Abuelas de El Tigre y Miramar y militantes sociales de Tucumán, Mendoza, Formosa, Santa Fe, Chaco, Corrientes, Luján, La Plata y decenas de puntos diferentes de la extensa geografía nacional.
Cuando el grueso de las columnas aparecieron por la Avenida de Mayo, el Cabildo disparó sus palomas al aire, junto a los globos amarillos y violetas, en una especie de sonrisa lejana, un despertar de otros tiempos al son de las aves y fuegos artificiales que le daban la bienvenida a los Chicos del Pueblo.
El vientre del lugar fue rodeado de una docena de caritas hechas de cartón y colores que presentaron deseos que, en definitiva, eran los mandatos que las pibas y pibes marchantes supieron escuchar durante el viaje iniciado el lunes 7 de mayo desde Puerto Iguazú. Estaban las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, la hermana Martha Pelloni, el actor Gastón Pauls y decenas de organizaciones populares como la CTA, la CCC y el MTL, entre tantas otras.
El escenario fue sumergido en una marea colorida y ruidosa, bajo las chicas y chicos que no pararon de corear sus melodías rebeldes y tiernas. “Los niños no marchan porque están felices, marchan por la felicidad. Son como los pájaros que no cantan porque amaneció, cantan para que amanezca”, agregó Alberto Morlachetti, uno de los iniciadores del Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo hace veinte años atrás.
Y esa plaza, la de la revolución inconclusa, la de las Madres, de los trabajadores, volvió a ser, aunque sea por un rato, la Plaza de la Victoria de los Chicos del Pueblo.
El Cabildo y la Rosada fueron testigos de una epopeya del tercer milenio.

Fuente: APE
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